Reflexiones

Reflexión 1. “Entre nosotras” 

Para tomar decisiones en montaña debemos estar instruidas: os animo a ser autónomas, hacer cursos, crear vuestras propias rutas, utilizar los medios técnicos que tenemos al alcance: informática, Gps, wikiloc, lectura y selección de blogs, páginas web para adquirir información, geografía de las cordilleras montañosas. Es necesaria la participación y las experiencias de cada una, tener formación de seguridad en la montaña e instrucción en manejo de materiales, meteorología, primeros auxilios. 

Ser protagonistas de la elección de nuestras montañas y no sólo una acompañante. Saber dónde quieres llegar es importante, lo que te gusta, te motiva, te entusiasma. Saber decir no a tiempo: Rechazar una ruta que no te conviene, no te sienta bien o no te gusta. 

Todas las experiencias importan. Tenemos el modelo cuantitativo (más desniveles, más altitud, más km y cuanto más mejor) pero existe el modelo cualitativo (disfrutar, sentir, encontrarse, compartir). Podemos unificar los dos o elegir el que más nos guste sin que nadie nos critique por nuestra elección.

La conquista de las montañas es única y personal, cada montañera tiene sus preferencias y son todas válidas: senderos junto a riberas de ríos o valles, media montaña, invernales, escalar, vías ferratas, subir tresmiles o aspirar a los ochomiles. 

Reflexión 2. El contexto de las mujeres montañeras. Nuestro punto de partida. 

La montaña como tradición se ha basado en conceptos masculinos y capacidades motrices como la fuerza, la potencia o la resistencia. Por otro lado, es una disciplina que aporta autoestima y autosuperación. La motivación a la participación y desarrollo de esa actividad no parece ser la misma que la de los hombres. El acceso y participación de las mujeres al ámbito deportivo ha sido tardío y dificultoso y, aún hoy su presencia es menor en todas las modalidades de práctica recreativa, competitiva y/o profesional, así como, en todas las estructuras que conforman el sistema deportivo.

Enlace de interés: La evaluación del impacto de la mujer en el deporte. Emakunde. https://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/politicas_evaluaciones_2/es_def/adjuntos/Deportes.pdf

Reflexión 3. Obstáculos

El número de licencias de federados varones es el doble que el de las mujeres. A 1 de septiembre del 2021: 2.712 mujeres, 5.517 hombres. Total: 8.229

El deporte de montaña, es un ámbito tradicionalmente masculino, al que las mujeres se han ido incorporando de forma progresiva. Ya en el deporte escolar según se asciende de categoría la participación de las chicas va descendiendo paulatinamente tanto en participación como en competición. 

Estereotipos sociales y culturales han generado desigualdad en estos ámbitos en base a las estadísticas: deporte de alto rendimiento, becas en el deporte, patrocinadores, guías de montaña, personal técnico, directivos, gestores, proyectos deportivos, premios, juntas directivas de federación, dirección técnica, participación en los Juegos Olímpicos. Y otro aspecto que cada vez se tiene más en cuenta: maternidad y actividad deportiva.

Las ocupaciones laborales vinculadas al mundo deportivo son menores en mujeres que hombres: F.P Actividades Físicas y deportivas o universitarias: Magisterio en educación física y Ciencias de la actividad física y el deporte.

Las mujeres parecen que tienen menos tiempo porque lo reparten entre el ocio y los cuidados, tareas domésticas y crianza de los hijos. Le frecuencia y duración del tiempo invertido en el deporte es menor.

La respuesta al ejercicio físico en las mujeres tiene características diferenciales respecto a los hombres, tanto en la práctica recreativa como en la de élite, sobre todo en lo relativo a cuestiones morfológicas, cardiovasculares, respiratorias, y motoras. Sin embargo, aún hay pocos estudios que abordan estas cuestiones, síntoma este también del androcentrismo imperante en el ámbito deportivo. Tampoco se dispone de información sobre los efectos específicos del dopaje en las mujeres, ya que las investigaciones realizadas a nivel mundial sobre este tema se han realizado con muestras únicamente de hombres. 

La invisibilización del deporte femenino supone, una falta de reconocimiento social de las mujeres deportistas, de sus esfuerzos y de sus logros pero, además, la falta de referentes positivos que esto conlleva supone también para el resto de mujeres una falta de refuerzo social, que bien podría ayudar a prevenir y frenar el abandono precoz del deporte por parte de las adolescentes, así como, a potenciar la práctica deportiva diversificada más allá de los roles de género (las mujeres no aparecen o aparecen menos por ejemplo en noticias deportivas y fotografías de deporte en redes sociales, posters de divulgación, cursos).

La utilización sexual y sexista de la imagen de las mujeres en el ámbito deportivo. Los medios de comunicación a la hora de informar sobre el deporte femenino proyectan una imagen de las mujeres impregnada de estereotipos sexistas que no se corresponde con la realidad, además tienden a resaltar más a la mujer que a la deportista y se observa una creciente tendencia a presentar a las mujeres deportistas como iconos eróticos más que como ídolos deportivos. De la mano de los medios de comunicación y la publicidad, el patrocinio deportivo también viene explotando el atractivo sexual de muchas deportistas pasando por alto sus actuaciones y logros deportivos. El sexismo a través de la transmisión de estereotipos según los cuales las mujeres sí aparecen, pero bajo representaciones de género que perpetúan el tratamiento desigual: acompañando a los hombres, rellenando al final de las noticias con breves intervenciones. Se destacan determinados valores e ideas que tienden a devaluar el deporte femenino: la trivialización y la sexualización de sus apariciones: detallando el tipo de ropa que lleva o haciendo crítica de su aspecto físico. 

Ver: La evaluación del impacto de la mujer en el deporte. Emakunde. https://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/politicas_evaluaciones_2/es_def/adjuntos/Deportes.pdf

Reflexiones 4. La maternidad y el deporte.

Me encantaría que las mujeres participaran opinando sobre esta experiencia, a veces impulsora y otras de abandono en la práctica deportiva.